La síntesis de la experiencia es que este tipo de productos compatos son muy arcades, están muy bien diferenciados de los más grandes, que buscan una mayor experiencia de simulación. Prefiero la escala 1:32, pero los 1:47 como este tienen un mercado muy bien diferenciado por los fabricantes. En España, estos productos se conocen más por la marca de un fabricante que por su nombre genérico, pistas de slot. Lo compré con un precio muy bueno para una modelo de pista que tiene un poco de todo y divierte mucho ocupando relativamente poco espacio. Son más de 9 metros lineales que los coches pueden recorrer en muy pocos segundos. El sistema de diseño está trabajado y hay variedad de situaciones en cada vuelta. Todo es pequeño y ligero. Por eso es fácil hacer loopings y tramos espectaculares. Esta pista lleva dos tirabuzones y se puede montar sin ellos. Las curvas peraltadas son un reto para el principiante y hacen el juego más dinámico, de nuevo más arcade. Lo único que no tiene este circuito es un tramo de cruce, pero se puede valorar como mejora en recta o en curva. La posibilidad de invertir el tramo de recta donde se conectan los mandos hace un circuito muy diferente. En la caja se muestran otras dos configuraciones de pista para obtener en pocos minutos una experiencia muy distinta. Hay varios aspectos negativos en el producto, por lo que no me parece perfecto. Uno es que los tramos de pista son de plástico duro y desmontarlos requiere fuerza y control para evitar romper las piezas de unión. Se nota frágil, pero tiene como explicación que necesita muy pocos soportes de refuerzo, la pista se sostiene a sí misma y sólo en los tirabuzones y puentes necesita unas piezas de plástico que proporcionen más rigidez. Otro es la escasa longitud de los cables de los mandos. Claramente, se ha pensado en usuarios infantiles, o en montar el jueguete sobre un tablero, que deberá ser grande. Lo que menos me gusta, pero no me parece un fallo, es el compromiso de la escala del producto. Todo es pequeño y conlleva penalizaciones. Los coches, muy detallados y sólidos, están penalizados por las trencillas de contacto con la pista. Normalmente, son tan rígidas que impiden que las ruedas delanteras toquen la pista por falta de peso delante. En muchas curvas, el coche rueda sobre la propia guía y las trencillas, la goma no trabaja. Además, en las espectaculares curvas peraltadas es fácil quedarse atascado, sin contacto eléctrico, y queda una sensación frustrante. Al principio, tenía dudas de este modelo porque lleva coches de F1 y pensaba que serían frágiles. Para nada, están muy bien diseñados y tienen piezas, los alerones traseros, que se desprenden en caso de golpe fuerte sin llegar a romperse. Se montan de nuevo con facilidad y a seguir. Los motores son muy potentes, se benefician del bajo peso e intuyo que la relación de los piñones es muy corta. Los coches vuelan sobre la pista, hace falta coordinación con el gatillo para dar varias vueltas sin siniestros. Es retador y divertido. No sé de qué material es el engranaje. Si es plástico, no creo que dure mucho sin desgastar los dientes, ya se verá. He leído que no hay recambios y eso es muy malo porque cambiar todo el coche cuesta sobre los 30 euros y no da gusto retirar uno sólo porque una pieza se ha desgastado. El cuentavueltas es bastante básico. Hay unidades de venta separada que son electrónicos. Lo recomiendo si se quiere competir porque no da tiempo a mirar la ruleta y saber si has completado el objetivo. En una época en que los simuladores de PC y consola son cada vez más realistas y los periféricos tienen precios desorbitados, es cada vez más difícil cautivar a niños con este juguete, que se queda a menudo para padres nostálgicos, como hace décadas pasaba con los trenes eléctricos.