Die Medien konnten nicht geladen werden. Ante todo, disculpar por publicar una reseña y un video más extensos de lo habitual. Pero he considerado que debía explicar con mayor detalle mi evaluación final sobre este juguete que además está destinado a las personitas más pequeñas de la casa. Este juguete tiene algunas luces, pero muchas sombras. Es como si hubieran tenido una idea fantástica, pero no han sabido materializarla bien. De hecho, aparentemente es muy atractivo y simpático, aunque somos vegetarianos, pero cuando lo montas te das cuenta de todos los fallos que tiene. Para empezar, todo viene desmontado y no hay instrucciones de ningún tipo, únicamente hay un paso a paso muy básico en un lateral de la caja y no se visualiza muy bien (he grabado también el montaje al final del video que he subido). Al no tener un croquis más claro, con piezas clasificadas o identificadas de alguna forma, implica mayor demora en el montaje y estar revisando una y otra vez la foto principal para comprobar que todo está en su sitio. Las piezas tampoco encajan muy bien, algunas peor que otras. Y, por ejemplo, la base con ruedas no queda bien sujeta al cuerpo del carro, de tal forma que hace que el carro quede escorado (al final hemos tenido que poner tornillos en la base para evitar que se incline). Los estantes tampoco mantienen la horizontalidad y por ello las cosas se deslizan y caen al suelo. El marco superior de la tienda tampoco queda totalmente vertical y el resultado de todo es un “mírame y no me toques”. Todo el conjunto se tambalea y los accesorios caen al suelo constantemente, pero lo peor es que puede llegar a ser peligroso si mis primitas se confían y pierden el equilibrio arrastradas por el carro. Algo muy incoherente para tratarse de un juguete que van a manipular menores desde tres años de edad, como indican en la caja, y que por lo tanto, precisa mayor estabilidad. Hay que estar vigilantes. Al carecer de instrucciones tampoco sabes cómo deben funcionar los elementos interactivos, al final lo descubres por intuición. Tampoco nos ha hecho gracia que todos los elementos, incluso el propio carro, vengan desnudos y hay que vestirlos con las pegatinas, unas pegatinas que se pegan endiabladamente y como te equivoques ya lo has fastidiado. Y tan solo se viste con pegatinas la parte exterior de la tienda, pero la interior, donde se ubican las planchas y el fregadero, se queda desnuda. Por otra parte, un juguete lleno de pegatinas significa que tarde o temprano se van a desprender o deshacer, lo que ocurre con los clásicos juguetes mediocres pensados para no durar demasiado. Pero no nos podemos olvidar que este juguete se vende por 70€, demasiado caro para la calidad que ofrece. El potencial de este juguete se encuentra en los elementos interactivos. El pequeño fregadero con grifo es muy chulo; consiste en una pequeña bomba que hace circular el agua como la fuente de un estanque y con la llave del grifo cierras o abres el caudal. Por otro lado, la plancha y la freidora (unidas en una misma pieza), tienen su propia llave, como las de las cocinas, y cuando las giras se activa el sonido clásico del chisporroteo de la sartén. Ambos elementos, la plancha y el grifo, precisan pilas AA que no se suministran y hay que colocarlas previamente para que todo funcione (tres pilas bajo la encimera para que funcione el sonido de la plancha y dos en la bomba del fregadero). Además, para conseguir que los alimentos de juguete cambien de color, hay que meter la placa de las planchas previamente en la nevera. Esta plancha es como los acumuladores de frio de las neveritas de playa que tienen en su interior un líquido o gel que mantiene el frio durante horas (en la zona de la freidora es mejor añadir pequeños cubitos de hielo o hielo picado en la cestilla para que los alimentos contacten directamente con el hielo). Por lo visto, los alimentos están hechos de un material que reacciona al frío cambiando de color y de ese modo, entre el chisporroteo y el color anaranjado que van tomando las piezas, mis primitas de tres años tienen la ilusión de que están cocinando en la plancha y en la freidora. Además, hay otro elemento que no precisa pilas, aunque también es interactivo, se trata de la máquina de refrescos. Ahí simplemente hay que introducir el agua por la parte superior y funciona con una simple palanquita que al abrirla dispensa el líquido. Aquí hay que tener en cuenta que se trata de una llave de compuerta, un poco complicada de manipular para menores y hay que procurar mantenerla cerrada al rellenar el depósito. Hay otros elementos, como la pantalla registradora, que son totalmente inertes y simplemente están maqueados con pegatinas, como el resto de los elementos. Por otra parte, han introducido ciertos accesorios, como briks o cajas que son de una cartulina muy endeble que van a durar cero coma nada. Ahí podrían haber empleado también un material más resistente de cartón o plástico. Pero el gran inconveniente de este “fried chicken” ambulante es su gran inestabilidad. Además del carro que no queda firme, el resto de las piezas, excepto las que quedan encajadas, como el fregadero y las planchas, todo lo demás queda suelto y caen a poco que se mueva el carro. Nosotros hemos tenido que colocar unas plaquitas de metal en la superficie de la encimera del carro y unos imanes dentro de la pantalla registradora y del dispensador de refrescos. Este último precisaba mayor estabilidad, sobre todo si lo rellenamos de agua. Con ese apaño hemos conseguido que al menos se mantengan en su sitio, pero el dispensador hay que sujetarlo para dispensar el “refresco”. En todo caso, no nos ha parecido acertada esta disposición de los elementos ni la estructura tan endeble para ser un juguete móvil con accesorios. Por otra parte, nos parece muy escasa la cantidad de alimentos de juguete; un pequeño pollo, tres patatas fritas, dos huevos, dos pimientos… Es decir, hay muchos desaciertos en un juego que aparentemente parece fabuloso; no están bien pensados los acabados, algunos accesorios son escasos, otros incoherentes, sobre todo pensando en la edad a la que va dirigido. Para menores de 4 o 5 años, hay piezas demasiado pequeñas, de manipulación problemática y se les cae todo cada dos por tres, incluso podría llegar a desmontarse toda la tienda según el trato que le den. Nosotros tenemos que estar vigilantes cuando las gemelas juegan con este juguete y los elementos de papel y cartulina ya han dejado de existir. Y para mayores de 5 años, con algo más de delicadeza, podría resultar un carro bastante pequeño. En definitiva, este juguete precisa muchas mejoras si pretende ser algo extraordinario a un precio competitivo, de lo contrario no le quedará más remedio que pasar a liga de tercera de venta en quioscos. Por todos estos motivos lo iba a valorar con dos estrellas, pero finalmente le he colocado tres, precisamente por esos detalles geniales que tiene, aunque en conjunto precisa mejoras estructurales o, al menos, un precio más relacionado con la calidad que se presenta actualmente.